AGUA DE PANELA
A principios de la década de 1980, una mujer de Caicedonia, Valle del Cauca, Colombia, tomó un vuelo con destino a Londres, Inglaterra. Esta mujer, que conocía poco del mundo, salió de su rutina para descubrir lo innombrable y convivir con la incertidumbre.
Ella, insegura, tan acostumbrada al miedo, a ser observada desde lejos con los puños apretados, no esperaba encontrarse sentada codo con codo con Oneglia, aquella mujer de Caicedonia cuya presencia apenas la conmovía. No por valentía, sino porque incluso al otro lado del mundo, sus caderas aún se mecían como cañaverales, y sus palabras aún sabían a panela.